martes, 24 de enero de 2012

Lo que pido


Yo te amo y tú me quieres
no me basta tu te quiero
quiero amarte y que me ames
como el niño a sus juguetes.

Como el sol en primavera
cristaliza los colores
quiero amarte y que me ames
como la abeja a las flores.

Quiero ser tu amante diáfano
con alma desarropada
un místico fiel escolta
famélico de tu infante cuerpo.

No omitas mi sentimiento,
mi evocación, mi ternura
soy perspicaz y sincero
cual ardoroso plebeyo.

Pero quiero tus promesas,
de tu daga una estocada
una seña, algún axioma
que me diga que me amas.


Jorge A. Leguizamón

Un Murmullo…


He escuchado un murmullo
que llega de lejos, desde las montañas
viene, suena a cantinela de muertos.
Y susurra las notas y arpegios que al viento,
una noche de difuntos colores,
dispersó un cuervo, sentado junto al búho…

Llevo al filósofo, al lado del guerrero
y juntos hacen la síntesis de mis pensamientos,
también tengo al médico que diagnostica
y al profesor que enseña aprendiendo.
Al economista que saca cuentas
junto al jurista que resuelve pleitos.

Todos viajamos en el mismo planeta
todos sienten que sus sueños
se realizarán en la tierra,
He oído un susurro, un murmullo
que viene de lejos, de los ríos…
y dice que ese sueño en realidad
se va convirtiendo.

Ernesto R. Centurión.

¿Por qué?



Por qué vivo…
por qué  respiro…por qué  oxigeno…
por qué  me pregunto… por qué  escribo…
por qué  acá… por qué no ahí…
por qué contigo… por qué me siento así…
por qué ahora… por qué no mañana…
por qué te siento allá y acá…
por qué me abrazas… por qué te estimo…
por qué yo… por qué no otro…
por qué el por qué importa…
por qué porqué..?

Wilson Allende

Inconcluso


No hay rostros para amar
Ya no existen cuerpos
que animen el presente
Zonambulean por las calles,
pisadas por el ayer
Corren rastros del miedo
hecho realidad
Los fantasmas yacen del olvido

Sus pómulos pálidos,
entierra la suave existencia
¿Devoran acaso la ansiedad del encuentro?

Tú sueño amanece humedo entre tu sien
Y despiertas,
caminas,
te caes, y vuelves a la almohada,
que es la única que comprende
lo cansada que estas de tu existencia
de No Ser.
No Ser realmente una mentira
sólo realidades entre cuerpos mutantes.

Lourdes Benítes

PIEDRA HAMBRIENTO

                                                                           
Ori gama de ramilletes hepáticos, bajan                                      
al carrusel de la muerte...Tengo miedo.                                      
Piedras insensibles, arrastran pesadas cadenas,                               
pesadas vidas de mortandad... Tengo sed.
El invierno enfermo,  eterniza la agonía                                          
helada, en tus senos, policromada... Tengo hambre.                            
Ahora el sabor a polvo, condimentada con                                      
                                                                                              
incienso, espera algo de tomar... Tengo sed.                                   
Una tarta de queso, rodajas de fiambre o                                         
duraznos al almíbar… No gracias,                                           
somos piedra de este basural.         

        
Juan Osmar Leguizamón Avalos                                       

El Apagón


La noche en paz
recortando el luto
del erótico follaje
con tijera dentada
de contorno azaroso
sobre un lienzo mayor
gris azulado claro
perforado con estrellas.

Marcelo Hernáez
(Costa dulce, Itauguá,
29 de noviembre de 2011)

Noche sin Luna


Vamos a escondernos en la poesía, ocultaré tus besos ilegítimos tras las noches sin luna.
Cuando en la mesa pregunten por ti, hablaré con indiferencia, y en mi alma arderán los versos que me escribías de madrugada.
Vamos a ocultarnos tras los acordes de la guitarra, y sonarán embelesadas de tragos dorados las mil notas de la bohemia.
Vamos a negar nuestras pasiones, mientras morimos en el atroz desierto de las muchedumbres.
Vamos a perdernos en el laberinto de las ambigüedades, mientras aletargan nuestras juventudes sin soles.
Vamos a evanescer nuestros deseos tras la fragante tierra húmeda, que todo nos perdona.
Me ocultaré, tras las hojas amarillentas de libros sin nombre, tras la risa vivaz que se acelera ante tu mirada ineluctable… ¿Me buscarás? No sé.
Vamos a escondernos, que en la dulce anarquía tal vez nos encontraremos.

Rebhecka de Lemos